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miércoles

El salto cuántico desde Marte

La energía de Marte es la del impulso a la acción, al movimiento. Es una energía dinamizadora como pocas. Marte siempre dice sí a la experiencia. No puede estar quieto. Ha de interaccionar, buscando la provocación, buscando la opción desconocida, buscando lo oculto. Por ello es una energía que a menudo desvela, muestra, versiones desconocidas de la experiencia. Por ejemplo, alguien se lanza con su energía marciana a hacer una afirmación hipotética, pero que luego resulta real y destapa una relación amorosa oculta de terceras personas.

Marte se lanza, se atreve, se ofrece a ser el representante no oficial (nadie lo ha nombrado), de la experiencia. Marte dice:
- Sí, me apunto. Soy yo; si, yo voy.

Por eso la energía marciana es tan dinámica, tan activa y a veces tan demoledoramente incisiva para con la experiencia de los demás. Marte es un provocador cuando se dirige a otras personas. Incide sobre ellas y a menudo las molesta, las propone ponerse en marcha, hacer algo con su vida. Marte abandona todo tipo de consideraciones sociales, desecha elegir el camino más adecuado, y simplemente se lanza a la experiencia. No reflexiona y nunca tiene en cuenta el resultado de sus actos. Por ello, suele ser una energía bastante distorsionadora, que incita a las guerras y a los enfrentamientos.

La parte muy positiva de Marte está contenida en la gran experiencia que produce y en los campos que abre. Marte siempre está dispuesto a ser el primero en lanzarse al vacío, a tener experiencias nuevas y a probar, arriesgarse, a hacer lo que otros nunca harían. Esa energía de “lanzamiento” es una poderosa herramienta para abrir las experiencias, que luego otros seguirán, en su tiempo y en su forma. Marte es por ello un excelente abridor de senderos y de caminos, pese a los riesgos que corre el nativo y a veces incluso a que lo pague con su vida.